AFIN | Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional

NOTICIAS

ACTIVIDADES Y EVENTOS

Noticias | 17 Junio 2016
¿Se repetirá la vieja historia, o tenemos futuro?

Sin infraestructura no es factible descentralizar las inversiones y diversificar la economía, para no depender tanto de los precios de los minerales. ¿Pero estamos acaso condenados a repetir la vieja historia de entrar en una crisis fiscal cada vez que caen los precios de los minerales que el Perú exporta, o esta vez podemos atrevernos a seguir creciendo por otros medios? 

Claro que podremos crecer más que ahora en un país equipado y conectado con telecomunicaciones, energía, carreteras, agua y desagüe, ferrocarriles, puertos y aeropuertos modernos. Invertir a largo plazo en infraestructura con mantenimiento asegurado incrementa la productividad, baja el costo de transar y permite al país ser más competitivo y diversificado, lo que eleva su potencial de crecimiento económico.

Las asociaciones público-privadas (APP) han demostrado ser una herramienta adecuada. Además de producir bienes transables en el mercado externo, al desarrollar el mercado doméstico, equipándolo con infraestructura productiva moderna y eficiente, se impulsa la inclusión social y se incrementa la demanda interna. La riqueza no chorrea en piloto automático hacia los más necesitados, desconectados del sector externo. 

No hay chorreo sin conectividad, ni redistribución de la riqueza sin obras en las regiones. Hay que impulsar también la infraestructura social en salud, educación y seguridad. Y las APP, iniciativas privadas (IP) y las obras por impuestos pueden ser una alternativa eficaz. La población quiere un cambio para recibir servicios públicos decentes. 

Precisamente, uno de los mayores retos del Gobierno entrante será destrabar los trámites de licencia social para los grandes proyectos mineros. Si se logra neutralizar al ambientalismo antiminero y se pone freno a su violencia organizada será posible revertir la situación. El país espera con optimismo que esto se logre, para seguir atrayendo grandes inversiones. 

Algunas cuentas medio raras
Durante la contienda electoral, surgió una discusión sobre el uso de recursos del Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) para construir infraestructura. Tal discusión resulta innecesaria porque el uso del FEF está restringido a emergencias; porque el FEF (4.4% del PBI) representa solo la cuarta parte de los ahorros totales; y porque cada año sobran en el presupuesto de inversión unos US$ 3,000 millones sin utilizar que retornan al Tesoro, equivalentes a 1.5% del PBI. 

Con parte de ese 1.5% del PBI que sobra cada año se podría alimentar un Fondo Soberano para Infraestructura, sin necesidad de tocar el FEF. Por otro lado, el déficit fiscal, financiado con mayor endeudamiento público, subió por incrementos en el gasto corriente en los últimos años, no por mayores compromisos asumidos en APP cofinanciadas. 

Ahora se gasta por año 5.6% del PBI en inversión pública, que comprende 4.8% del PBI en obras públicas y solamente 0.8% del PBI en cofinanciar
APP. Es bueno saberlo. El viceministro Defi lippi señaló hace poco que el ratio deuda pública / PBI de 23% es uno de los más bajos de la región, y que la deuda pública neta está en 6% del PBI solamente. 

Añadió que la solidez fiscal está ahí. El nuevo Consejo Fiscal no piensa igual y presentó su cálculo de la deuda pública “oculta”, añadiendo compromisos futuros de gasto estatal, que proyectados al 2050 y traídos a valor presente, elevan la deuda pública conocida de 23% a 70% del PBI. 

Ellos añaden 18% del PBI en deuda pensionaria futura, 21% del PBI en compromisos futuros por APP, y 8% por contingencias. Veamos. La deuda pensionaria se presupuesta anualmente, no se va a honrar toda hoy. Los pagos por compromisos en APP cofinanciadas se pagarán cuando corresponda, no antes, y no se han valorizado los beneficios que traen las APP durante su vida útil para descontarlos de los compromisos adquiridos. Tampoco se restan los ahorros fiscales por 16.7% del PBI. Este cálculo inflado de la deuda pública no debe utilizarse para justificar un freno al gasto en obras, y puede hacer daño: no vaya a ser que las agencias califi cadoras se contagien del nerviosismo del Consejo Fiscal y bajen el rating del Perú.

Por su parte, en un artículo reciente, el FMI recomienda invertir en infraestructura en América Latina porque hacerlo es fundamental para el desarrollo y la prosperidad de los países y porque una deficiente infraestructura significa un lastre para el crecimiento. Añade que se debe alentar la participación del sector privado, y las APP deben ser una opción mejorando su gestión y la transparencia en los riesgos que asume el concedente estatal.

El país tiene la suerte de contar con APP adjudicadas, pero están detenidas. Para reactivarlas se necesita un shock de gestión pública contra la tramitología y concluir los interminables procesos de discusión de adendas, que paralizan las obras. Necesitamos invertir continuamente en proyectos de infraestructura bien seleccionados y priorizados, dentro de un plan a cinco años.

Podemos endeudarnos cuidadosamente. No existe un solo país que haya salido de la pobreza sin invertir continuamente en infraestructura de servicios públicos. En el caso de los exitosos países asiáticos, ellos invirtieron más de 7% de su PBI cada año. Nosotros podemos hacerlo en una década. Ese es el reto.

 

Fuente: Diario Gestión. 


Americatel AMP Terminals Autopista del Norte Claro CoviSur DirecTV DP World Ferrocarril Transandino Gilat H2Olmos Level (3) THINK AHEAD Lima Airport Partners Línea Amarilla Entel Norvial Repsol Rutas de Lima Salog Statkraft Survial Telefónica Tisur Villa Maria del Triunfo Salud SAC Estudio Grau Sacyr Obrainsa Kallpa Cosapi BITEL Linea 2 Metro de Lima Covinca Deviandes Engie Ergon Perù Ferrovial Hydrika Infoductos y Telecomunicaciones Survial Terminal Paracas Estudio Osterling COFIDE Telxius Torres